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El fallecimiento de Emilio Botín, director del Banco Santander, trae hasta nosotros la oportunidad (triste) de hablar sobre los procesos de gestión del cambio generacional y resolución de conflictos laborales que, día a día, nuestros mediadores profesionales tratan en sus despachos.

En este blog, dedicado a ciertos trámites y situaciones laborales que se suceden en el día a día de los profesionales de Konsentas, hemos comentado en reiteradas ocasiones lo importante que resulta una adecuada previsión en lo que a los cambios en la dirección empresarial se refiere.

El banquero Emilio Botín, en este caso, pasa el testigo a Ana Patricia Botín, su hija, economista formada entre la Bryn Mawr de Pennsylvania y la Universidad de Hardvard, quien a sus cincuenta y tres años se sobrepone al golpe para dirigir el primer banco de la zona euro.

¿Cuáles eran las particularidades que hicieron del Banco Santander una entidad tan poderosa? ¿Cómo lo gestionaba Emilio Botín al frente? Desde su mesa de trabajo, la segunda generación de los Botín se aseguró que la gestión del cambio generacional fuese paulatina y bastante evidente para el observador atento. Desde sus primeros estudios universitarios hasta su experiencia en la firma estadounidense JP Morgan, en Nueva York, la hija de Emilio Botín se preparó durante un largo periodo antes de regresar a península e incorporarse al equipo del Santander.

La gestión del cambio generacional frente a la frase: “El Banco Santander soy yo.”

 

Si bien sobre Emilio Botín se ha hablado y se seguirá hablando en el sector financiero y en las principales facultades de Economía y Administración de Empresas, Botín nunca fue un hombre excesivamente criticado. La opinión de los mediadores profesionales de Konsentas frente a ese respeto era la personalización de la entidad en su figura y de su figura en la entidad.

Prueba de ello es que ha muerto con las botas puestas, como suele decirse, vistiendo los colores del Banco Santander y siendo su principal dirigente y rostro de la firma tanto en España como en el exterior.

Por ello, parecía que criticar a Emilio Botín era criticar la administración de la actividad financiera e incluso a la misma entidad, lo que resultó un blindaje perfecto durante décadas para el banquero.

Sin embargo, todo ello no resta importancia a la evidente perspectiva que la gestión del cambio generacional mantenía en el haber de Botín, quien sostenía buenas relaciones con los dirigentes políticos de los principales partidos españoles.

No exento de casos de evasión fiscal a su alrededor y de peliagudas decisiones administrativas, Botín ha protegido a Rodrigo Rato tras la caída de Bankia o a Alfredo Sáenz, su mano derecha en el Santander, y a Jaime Botín por casos de evasión fiscal.

Pautas para comprender la gestión del cambio generacional del BS

 

La imagen de Botín sénior se mantenía en lo alto de la entidad financiera ha mantenido ocultos los datos concretos de ese cambio generacional, como es lógico; aun así, no resulta extraño plantear el hecho de que hay años de trabajo, sino décadas, detrás de esa gestión del cambio generacional y un gran equipo de mediadores profesionales que han sabido gestionar las peticiones, intereses y necesidades de un equipo administrativo de alto nivel.

Desde sus estudios hasta su retorno a BS en 2008, es evidente que Ana Patricia Botín se ha preparado profundamente a través de un ámbito formativo, laboral y por último, ha completado su adaptación en el seno de la firma de su familia.

La gestión del cambio generacional que realizan los mediadores profesionales suele plantear como primer precepto un análisis de las competencias del que cada posible sucesor o sucesora puede servirse en su formación y en la instauración de la nueva forma de trabajo. En la historia de la familia Botín, sin embargo, en Konsentas nos parece que está bastante claro que la idea del banquero era, desde muy temprana fecha, dejar la sucesión en manos de su primogénita; ¿las razones? Como ya hemos dicho, la formación, el enfoque de su actividad y la adaptación al mercado laboral.

Habitualmente, el segundo paso suele analizar los distintos puestos directivos de la firma, lo que probablemente llevó mucho tiempo y esfuerzo para que Emilio Botín asegurase un orden y una continuación de la línea de trabajo que seguía la estela de su padre.

El tercer paso, Ana Patricia Botín volvió a Banco Santander con el fin de recibir una tutoría constante por parte de su padre; como siempre dicen nuestros mediadores profesionales: “No es cosa de un día.” En este caso, han sido seis años desde que empezó a cerrar posiciones alrededor de Banesto, el grupo Bilderberg y el Grupo Santander en Reino Unido.

Todo ello se enfocaba a una temprana resolución de conflictos laborales del mejor modo posible; para Konsentas, ese modo, es no dejar que se enciendan fuegos, ni antes ni después de la gestión del cambio generacional, y todo apunta que el Banco Santander también es un gran ejemplo en esto.

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