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¡Buenos días!

Hoy en Konsentas estrenamos nuestro blog y queremos empezar hablando sobre una de las cualidades principales y necesarias en muchos campos de nuestra vida, sobretodo en el ámbito laboral. Una de las claves principales para la resolución de conflictos es saber escuchar. 

Ser un buen comunicador es una habilidad altamente valorada. Sin embargo, la habilidad de “saber escuchar” es tal vez aún más importante y, a la vez, difícil de desarrollar.

Mucha gente centra su atención en lo que va a decir una vez termine de hablar la otra persona, sin prestar mucha atención en la información que está recibiendo, y  mucho menos en reconocer el tono o los matices emotivos utilizados por la otra persona.

Existen otros errores que se deben evitar si queremos mediar con la resolución de  conflictos laborales, familiares o personales, y son los que detallamos a continuación:

  • Observar sólo lo externo sin tomar en cuenta el contenido.
  • Interrumpir constantemente al que habla para hacer algún señalamiento
  • Concentrarse en una porción del mensaje sin darle importancia a su totalidad.
  • Adaptar todo a una idea preconcebida.
  • Prescindir de escuchar lo que resulta difícil.
  • Permitir que las emociones bloqueen el mensaje.
  • Ponerse a pensar en nuestros problemas en lugar de concentrarse en lo que se escucha.

Para la  resolución de conflictos, es importante que tengamos en cuenta otro aspecto que es necesario: las características propias de cada uno. En este sentido, se debe superar las siguientes características para poder saber escuchar. Así como:

  • La timidez. Los tímidos tratan de atraer la atención de los demás. Si no lo logran, se sienten menospreciados y se vuelven resentidos, callados y apáticos. Su actitud les impide recibir el mensaje. Y por eso, se les hace imposible escuchar bien.
  • El nerviosismo. Los estudios psicológicos han demostrado que hace falta un estímulo de cierto nivel para poder escuchar debidamente. Pero el exceso de actividad mental causa tensión e impide que sepueda prestar atención de forma continua y constante.
  • El afán de argumentar. La persona argumentativa suele molestar a los demás rectificándoles detalles sin importancia. Discutir con otra persona en el campo que es su especialidad resulta bastante tonto. Y argumentar por cosas pequeñas y triviales es irrelevante. Además, convierte el intento de comunicación en una polémica. Debemos escuchar antes de enfrentarnos en discusiones.
  • La locuacidad extrema. Son personas que generalmente emiten opiniones sin ninguna base, cuentan historias que no vienen al caso y jamás tratan de escuchar a nadie. A menudo censuran inadvertidamente a alguien que tienen delante, por lo que pasan bochornos y hieren los sentimientos de los demás. Son personas que quieren impresionar al prójimo.
  • La estrechez mental. La gente de mente estrecha se siente vejada cuando alguien no está de acuerdo con sus opiniones prefabricadas. Además, está tan aferrada a la seguridad que le ofrecen sus prejuicios, que cualquier idea nueva constituye una amenaza.

En resumen, la habilidad de saber escuchar para la resolución de conflictos requiere sobre todo un esfuerzo empático de “ponerse en los zapatos de los demás», dejar a un lado aunque sea temporalmente nuestros problemas, temores y asumir que otros pueden ver el mundo de manera diferente. Sobre todo, requiere ser capaz de controlar las emociones propias que nos pueda producir escuchar alguna opinión que no nos resulte de nuestro agrado, o no coincida con nuestro punto de vista.

Esperamos que os haya servido de ayuda 😉

¡Feliz día!

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